La madera ha acompañado a la arquitectura desde sus orígenes, siendo un material esencial en la construcción de viviendas, templos y refugios. No obstante, durante gran parte del siglo XX fue desplazada por el hormigón y el acero, que dominaron la construcción debido a su resistencia, durabilidad y facilidad de uso en proyectos de gran escala.

Hoy, frente a la urgencia climática y la necesidad de descarbonizar el sector de la edificación —responsable de cerca del 40% de las emisiones globales de CO₂—, la madera resurge como un material estratégico. Su carácter renovable, su capacidad de almacenar carbono y el desarrollo de soluciones tecnológicas como la madera contralaminada laminada (CLT), permiten abordar desafíos constructivos con seguridad, eficiencia y un impacto ambiental muy reducido.
En ámbitos donde las exigencias normativas son más estrictas, como en el sector sanitario, ya existen ejemplos que demuestran que la madera no solo es viable, sino que aporta valor en términos de sostenibilidad, confort ambiental y bienestar de los usuarios.
Beneficios del uso de la madera en construcción
- Sostenibilidad y descarbonización. La madera es un material renovable que funciona como sumidero de carbono: cada metro cúbico puede retener alrededor de una tonelada de CO₂ durante toda su vida útil. Además, reemplazar hormigón o acero por madera en elementos estructurales reduce de manera significativa las emisiones incorporadas de los edificios. Cuando se gestiona de manera responsable —mediante bosques certificados y cadenas de suministro controladas—, su ciclo de vida completo tiene una huella ambiental muy inferior a la de los materiales convencionales.
- Construcción más limpia y silenciosa. Los sistemas industrializados y en seco permiten una obra más ordenada, con menos polvo, ruido y residuos. Además, los desechos de madera son reciclables y reutilizables, contribuyendo a un modelo de economía circular en el sector de la edificación.
- Versatilidad. La madera puede aplicarse a diversas escalas y en diferentes tipologías de edificios, adaptándose a los requerimientos de cada proyecto, puede aplicarse en estructuras, cubiertas o fachadas, hasta aplicaciones en revestimientos interiores.
Aplicaciones en proyectos sanitarios
El proyecto de Rehabilitación y mejora de la eficiencia energética del Hospital de Berga – diseñado por Pinearq, y en el que hemos podido colaborar en fase de Proyecto – es un ejemplo destacable en el que la madera se convierte en un elemento protagonista.
Una de las mejoras que se proponen en este proyecto es la protección del edificio de las fuertes radiaciones en la fachada más expuesta, la sur, con una segunda piel exterior que reducirá el grado de exposición de la piel principal. Esta segunda piel está formada por vidrios de protección solar con producción de energía fotovoltaica que se colocarán sobre una estructura vertical de madera laminada encolada. Esta estructura de madera, a su vez, gira en cubierta dando continuidad al brise-soleil y creando un entramado en el que se colocarán paneles solares horizontales de producción eléctrica, creando un umbráculo que además protegerá la cubierta superior y todos los equipos de climatización que allí se ubicarán.
Al tratarse de la rehabilitación de un edificio sanitario existente y en funcionamiento, uno de los grandes retos del proyecto será implementar las propuestas de mejora en un entorno donde intervienen factores clave como los usuarios, los pacientes, los horarios y el funcionamiento continuo las 24 horas, los 7 días de la semana.
Por ese motivo, con el objetivo de agilizar los tiempos de ejecución y minimizar las interferencias con la actividad hospitalaria, se optó por un sistema industrializado de estructura de madera laminada. Este sistema aporta más ligereza en comparación a otros materiales estructurales como el acero o el hormigón, lo cual permite reducir las cargas transmitidas a la estructura existente de modo que la carga aportada en la nueva actuación siempre sea inferior a la eliminada durante el proceso de derribo propuesto.
Además, otro de los principales motivos por el que los arquitectos se decantaron por la utilización de la madera laminada fue su contribución a una edificación más respetuosa con el medioambiente, mediante la implementación de elementos desmontables y materiales reciclables, con un alto grado de circularidad.
Este tipo de intervenciones demuestra que la madera no solo es una alternativa viable a los materiales tradicionales, sino también un vector clave de descarbonización y bienestar en la arquitectura sanitaria, aportando soluciones técnicas innovadoras y un impacto positivo en la experiencia de los usuarios. La madera está consolidándose como uno de los materiales con mayor protagonismo en la construcción contemporánea, no sólo por sus cualidades técnicas y estéticas, sino también por su capacidad de contribuir a la descarbonización del sector.
Enlaces de interés: PINEARQ. (Abril 2025). Fondos Next Generation y PIREP como motor de renovación hospitalaria


